Y también colegiada

Ahora sí, lo tengo todo en regla para ejercer como psicóloga. He ido al Colegio Oficial de Psicólogos, he hecho los trámites correspondientes, y he salido de allí con una carpeta enorme llena de información que ahora tocará leer y valorar, ya que incluye creación de páginas web, inclusión en grupos de trabajo, seguros de todo tipo…

Y, sobretodo, he salido con mi carnet y mi número de colegiada (precioso, por cierto, da muy buenas vibraciones), y por fin una prueba palpable del objetivo cumplido. ¡Qué bien sienta conseguir algo que deseas desde hace 20 años!

¿Y ahora qué? Pues a seguir aprendiendo y estudiando, y a por nuevos objetivos.

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¡Licenciada!

Hoy han salido las notas. No me ha supuesto una gran sorpresa ya que sabía desde hacía ya unos días que lo había aprobado todo, pero ahora ya es oficial: soy licenciada en Psicología.

Es algo extraño, porque tramitas el título y hasta dentro de entre 3 y 5 años no lo recibes (me pregunto qué tiene ese papel para que se tarde más en gestionarlo que yo en cursar toda la carrera…), el acto de graduación no se hace hasta dentro de casi medio año… En definitiva, que estás igual que antes, sólo que sabes que eres psicóloga oficialmente.

Eso, y que ya me puedo colegiar. Igual cuando tenga en mis manos el carnet de colegiada me lo creo más…

Decálogo para ser más felices

Hay muchas cosas que cuestan muy poco pero pueden ayudarnos a tener una vida más satisfactoria. También es fundamental nuestra actitud a la hora de aceptar lo malo y disfrutar de lo bueno.

Aquí va una pequeña lista de cosas muy simples que nos pueden ayudar a que el balance final del día sea positivo:

  1. Sonreír más: Cambiará nuestra actitud hacia la vida, y también la actitud de los demás hacia nosotros.
  2. Movernos: No se trata de hacer horas y horas de bicicleta estática, sólo de buscar las oportunidades que nos ofrece el día a día (subir las escaleras a pie o ir paseando a casa de un amigo).
  3. Pasar más tiempo al aire libre: Ir de excursión, pasear junto al mar o leer el periódico en el balcón.
  4. Beber más agua: Estaremos bien hidratados y sustituiremos el consumo de refrescos, café o alcohol.
  5. Tomar el sol: No como las lagartijas en pleno mes de julio, y con todas las precauciones, pero sobretodo en invierno es muy beneficioso exponerse unos minutos a la luz solar.
  6. Dormir lo suficiente: Y con un horario regular. Cada uno de nosotros tiene un número de horas de sueño ideales que debemos tratar de conseguir cada día.
  7. Aceptar lo inevitable: Hay cosas que tienen remedio, y hay otras que no. Es inútil gastar energías en lo que no podemos solucionar.
  8. Apreciar lo que tenemos: Pasamos tanto tiempo pensando en lo que nos falta que muchas veces dejamos de apreciar lo que tenemos. Dedicar un rato a pensar en lo que hemos conseguido y en lo que tenemos, y lo bueno que eso es, nos permite disfrutar sin frustraciones.
  9. Pensar que somos humanos: Y por tanto todos cometemos errores. Machacarnos por algo que hemos hecho mal nos baja la autoestima y nos roba la energía. Es mucho mejor emplearla en intentar arreglar lo que podamos, e intentar aprender lo necesario para no repetir el error.
  10. Cultivar una actitud optimista: Debemos intentar ver siempre el lado positivo de las cosas, el vaso medio lleno en lugar de medio vacío. Si te dan un golpe con el coche, piensa más en la suerte de que sólo ha sido chapa que en las dos semanas que vas a tener que dejar el coche en el taller.

Último semestre

Ya estoy cursando las últimas cinco asignaturas de la carrera. Continúo haciendo prácticas con niños con TDAH, pero ahora además hago prácticas con adolescentes, talleres con niños y voy a empezar a hacer terapia individual (y con un poco de suerte también terapia familiar).

La verdad es que he tenido mucha suerte con estas prácticas, ya que son realmente participativas (nada de observar, aquí tienes responsabilidad plena en las terapias), trabajas con todos los grupos de edad y con muchísimos trastornos diferentes (el TDAH es el hilo conductor, pero hay asociadas muchas más cosas y además también haces atención a las familias). Estoy aprendiendo muchísimo y me siento muy segura con lo que hago, y además es muy motivador sentir que estás ayudando a tantas personas.

En fin, que si todo va bien me licencio dentro de un par de meses, así que tengo el blog un poco abandonado porque tengo que dedicarme en cuerpo y alma a todo lo demás. Pero de tanto en tanto hago algún borrador para una entrada, o apunto ideas para desarrollar más adelante, así que no me he olvidado de mi propósito de actualizar a menudo.

¡Hay que hacer el esprint final, que luego habrá tiempo para todo!

Proverbios (I)

“No puedes evitar que los pájaros del pesar sobrevuelen tu cabeza, pero puedes impedirles anidar en tu pelo”

Proverbio chino

¿Se pueden lograr los propósitos de Año Nuevo?

Al empezar un nuevo año, la mayoría nos planteamos qué queremos cambiar para que nuestra vida sea mejor: apuntarnos al gimnasio, aprender inglés, dejar de fumar, leer más, tener la casa más limpia, ver menos televisión…

El problema está en que antes de llegar a febrero ya nos falla la voluntad y nos olvidamos de nuestros buenos propósitos (al menos hasta el año siguiente). Plantearse mejorar nuestra vida está muy bien y es posible. El error está precisamente en cómo nos planteamos los cambios.

Lo primero es fijar un objetivo claro y realista: si queremos bajar de peso, es mejor decidir que queremos bajar diez kilos a lo largo del año, si queremos leer más, debemos fijarnos leer dos libros al mes, o si queremos tener la casa más limpia, deberíamos incluir en nuestra agenda media hora de mantenimiento diario y una limpieza más profunda los sábados por la mañana. Además, deberíamos ponerlo por escrito y en forma de compromiso (“yo, X, me comprometo a Y durante este año, y para comseguirlo haré Z”).

Lo segundo es no confiar sólo en nuestra fuerza de voluntad, ya que ésta se agota con el tiempo. Para ayudarnos, debemos ligar emociones positivas con nuestros propósitos y darnos tiempo para crear nuevos hábitos. Para ligar emociones positivas, debemos imaginar cómo nos sentiremos a medida que vayamos consiguiendo mantener nuestro propósito, visualizándonos mientras lo conseguimos, y cómo nos sentiremos si no lo logramos. En cuanto a los hábitos, se estima que para que algo se convierta en un hábito debe practicarse durante más de 30 días ininterrumpidamente.

También puede ayudarnos el fijar metas más pequeñas a lo largo de la consecución de nuestro propósito, y decidir unas recompensas por el cumplimiento de cada una de ellas. Por ejemplo, si queremos dejar de fumar, podemos “regalarnos” algo del mismo importe de lo que nos ahorramos en tabaco, al cabo de una semana, de un mes, de tres meses…

¡Ojo! Tenemos que estar preparados para las recaídas, y estar decididos a seguir a pesar de ellas. Simplemente tenemos que aceptar nuestros momentos de flaqueza, y plantearnos que no pasa nada, que hay que seguir hacia adelante y que un pequeño tropiezo no desmerece lo que hemos conseguido hasta entonces.

Otro aliado puede ser el llevar un diario sobre nuestro propósito, y cuando nos sintamos flaquear, escribir en él para combatir la ansiedad, releer los logros que hemos tenido y felicitarnos por lo bien que lo estamos haciendo. Esto nos puede ser especialmente útil en propósitos como dejar de fumar o bajar de peso, donde el estrés y la ansiedad pueden superarnos con facilidad.

También debemos preparar aquellos materiales o equipamiento que creamos que podemos necesitar para conseguir nuestro objetivo (parches de nicotina, zapatillas y ropa de deporte, guantes y productos de limpieza, una colección de libros que nos parezca interesante…).

Si creemos que algún familiar o amigo pueden compartir nuestro propósito, también podemos embarcarlos en nuestro proyecto. Nos animará tener a alguien con quien hablar en los momentos difíciles, con quien compartir las alegrías, que nos “obligue” cuando nos pille un día flojo…

Y finalmente, ser conscientes de que no tenemos que esperar a Año Nuevo para marcarnos un propósito que nos mejore la vida. Esta semana vale, que sólo faltan 3 días, pero cualquier día 1, o lunes, o al día siguiente, o esa misma mañana en la que te levantes con ganas de cambiar, ése es el mejor momento para empezar tu buen propósito.

¡Mucho ánimo!

Citas: Gibran Jalil Gibran

“Escogemos nuestros pesares y nuestras alegrías mucho antes de que las experimentemos”.

Gibran Jalil Gibran (1883-1931) fue un poeta, escritor y pintor libanés (fuente: Wikipedia).